Si estás pensando en mejorar tu sonrisa o tu mordida gracias a los alineadores y estás buscando información al respecto, es muy posible que una de las primeras preguntas para las que buscas respuesta sea: ¿duele la ortodoncia invisible?
Antes de entrar en detalle y contártelo todo déjanos resolver esa duda de forma simple y escueta: no, la ortodoncia invisible no duele. Y punto. No duele. Sin peros.
En Ortodoncia Lozano trabajamos de forma casi exclusiva con alineadores y los doctores Lozano llevan años solucionando todo tipo de casos (desde los más simples a los más complejos) con sistemas como Invisalign, Spark o Angel Aligner, entre otros, y sabemos de lo que hablamos: ninguno de ellos duele.
¿Cuándo viene el ‘pero’ y hablamos de ‘dolor’?
Tenemos que insistir en que no hay pero. Los alineadores no duelen, solo ejercen presión (¡así es como mueven tus dientes!) y al principio sí que hay que acostumbrarse. Los primeros dos o tres días, como mucho, es normal que notes que llevas un plástico en la boca que antes no llevabas…¡pero es que antes no lo llevabas de verdad!
- Tu boca al sentir un ‘cuerpo extraño’ ahí, puede salivar más de lo habitual.
- Tus dientes pueden sentirse un poco más sensibles al principio cuando masticas.
- Si siempre has mordido mal tendrás que acostumbrarte a tus cambios de mordida conforme vayan ocurriendo.
- Hay personas que desarrollan el hábito de apretar un poco los alineadores entre sí…pero desaparece
¿Y otros tipos de ortodoncia?
Ahí hablamos de otras sensaciones. Los brackets tradicionales tampoco deben doler como tal, si todo funciona bien, pero dan más problemas que sí generan dolor. Te rozan en las mucosas -la encía, vamos- y generan llagas que tardan en curar porque siempre hay un bracket ahí para seguir rozando, se rompe un alambre que se te clava en la mejilla y te hace un poco de herida (un poco, no es que te vaya a atravesar la piel tampoco) o se te despegan un par de brackets y tienes que ir de urgencia a la clínica, que vale que no es un dolor físico pero…y sin entrar en el tema de la comida.
Los alineadores, en cambio, cubren el diente por completo y no tienen elementos metálicos que rocen la mucosa. Eso reduce mucho las molestias asociadas al tratamiento.
Tampoco hay que demonizar la ortodoncia fija ni tradicional, digámoslo claro, no genera dolores agudos ni incapacitantes y también sigues con tu rutina de siempre desde el primer día (aunque quizá con algún ibuprofeno para dormir la primera noche), pero si te puedes ahorrar esas molestias…¿no?
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Mover dientes implica activar un proceso biológico, y esto puede generar inflamación ligera del ligamento periodontal, pero si sientes un dolor agudo, deberías acudir a tu profesional dental, porque algo anda mal.
El día que te colocas tu primer alineador no hay dolor. No hay anestesia, no hay heridas, no hay nada invasivo. Te colocas una férula transparente y te vas a casa.
Si aparece sensibilidad, suele durar entre uno y tres días tras empezar el tratamiento o tras cambiar a un nuevo alineador.
Después disminuye sola. No es una molestia constante durante semanas ni mucho menos durante todo el tratamiento.
Lo habitual es notar algo de presión el primer día con cada férula nueva. Es señal de que el alineador está activo y haciendo su trabajo.
Esa sensación suele ser leve y dura poco tiempo. A medida que avanzas en el tratamiento, muchos pacientes apenas la notan.
En casos más complejos puede haber momentos puntuales con algo más de sensibilidad, sobre todo cuando se realizan movimientos importantes.
Aun así, hablamos de sensibilidad temporal, no de dolor fuerte o incapacitante. Si hay dolor intenso, no se considera normal y debe revisarse.
No necesariamente. La sensibilidad depende más de cada persona que de la edad.
Hay adultos que apenas notan los alineadores y adolescentes que los sienten más al principio, y al revés. El proceso biológico es el mismo en ambos casos.

